Cuando de repente te acobardas...
Hoy tenemos un historial médico de la categoría: pequeño, pero muy molesto. Se trata del llamado síndrome de Raynaud. El resultado: dedos de manos y pies fríos.
Maurice Raynaud fue un médico francés que vivió a mediados del siglo XIX. Descubrió este cuadro clínico, en el que las puntas de los dedos de las manos o de los pies se vuelven repentinamente muy pálidas, casi azuladas y frías, lo que además resulta muy desagradable y doloroso.
Este fenómeno se produce porque la circulación sanguínea en las puntas se regula de repente de forma incorrecta. Se distingue entre la forma primaria, muy común (que afecta sobre todo a niñas de entre 12 y 15 años), y la forma secundaria, más bien rara. Esta última suele darse en niños más pequeños (menores de diez años) y también es muy familiar. En esta forma, es esencial aclarar si no se trata de una enfermedad autoinmune. Por lo tanto, debe consultarse siempre con un médico.
Por otro lado, el síndrome de Raynaud primario típico y frecuente en chicas jóvenes no tiene causas físicas significativas. Aparte del hecho de que provoca esta desregulación del flujo sanguíneo. La terapia es sencilla. Consiste en ponerse ropa más abrigada (guantes, un segundo par de calcetines, etc.). También se pueden tomar baños alternos de manos y pies para entrenar el sistema vascular. Y si el cuadro clínico es muy pronunciado, también puedes utilizar pomadas o medicamentos. Antes de hacerlo, consulta a tu pediatra.
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