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Consejo del doctor

"Mamá, papá, me escuece el corazón"

Un tema para padres con hijos que ya saben hablar y expresarse bien. No es raro que acudan a la consulta del médico o a un servicio de urgencias con la preocupada frase: "¡A mi hijo le pica el corazón!"

Suele haber mucha excitación, pero los pediatras casi siempre podemos tranquilizar rápidamente a padres y niños. Porque casi nunca hay una enfermedad grave detrás de esta sensación, y menos aún una cardiopatía.

Entonces, ¿qué ocurre? Sencillamente, nuestro cerebro está estructurado de tal manera que cuando sentimos dolor en alguna parte de la zona torácica, a partir de cierta edad y nivel de comprensión, sencillamente lo asociamos con: "¡Dios mío, es mi corazón!" Y suele empeorar porque nos preocupamos o incluso nos entra el pánico, nos ponemos tensos... y nos escuece aún más.

Pero se puede decir que en los niños que por lo demás están sanos, que no tienen fiebre alta ni tos y que por lo demás están en forma, nunca es realmente el corazón. La punzada proviene de los músculos o los nervios, de cualquier tensión o constricción en el tórax musculoesquelético, pero no del corazón.

Esto hay que hablarlo tranquilamente con los padres y el niño. Y si se pregunta más a fondo, casi siempre se obtendrá la información de que el dolor suele aparecer cuando el niño está en reposo, cuando está tumbado o descansando. Sin embargo, si el niño está haciendo esfuerzos y forzando su sistema cardiovascular, el escozor casi nunca se produce. En cuanto recibimos la confirmación de los padres, y después de escuchar al niño y tomarle el pulso para estar seguros, podemos dar el visto bueno.

Por tanto, si su hijo, por lo demás sano, se queja de dolor en el corazón de vez en cuando, sobre todo en reposo, puede estar seguro de que se trata de un dolor torácico y de que su hijo no padece ninguna enfermedad cardiaca.

Si aún así no está seguro, puede hacer que examinen a su hijo, pero tenga en cuenta esta información para tranquilizarle.

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