Un momento de distracción: lo que hay que saber sobre las ausencias
En las consultas de pediatría es un tema habitual, pero el motivo concreto de este consejo del doctor lo proporcionó un adulto: Jamal Musiala, futbolista profesional del FC Bayern, causó un gran revuelo al desplomarse aturdido en el campo dos veces seguidas durante un partido. El diagnóstico: ausencias. A continuación, resumimos brevemente lo que hay que saber al respecto desde el punto de vista pediátrico.
En pediatría, las ausencias no son un fenómeno infrecuente. Se trata de un tipo específico de crisis que se da sobre todo en niños de entre 4 y 14 años. Y, para empezar, la buena noticia: en los niños, esto desaparece por sí solo en más de la mitad de los casos.
Pero, ¿qué son exactamente las ausencias? Se manifiestan cuando un niño se queda ausente durante un instante, como si se hubiera desconectado. Sin embargo, no presenta convulsiones como en un ataque epiléptico, ni se cae al suelo ni se desmaya. Por ejemplo, puede ocurrir que, mientras juega al «No te enfades», el niño parezca desconectado durante dos o tres segundos, pero luego siga jugando con total normalidad. A veces también se observan indicios en los cuadernos: el niño está escribiendo y, de repente, hay un pequeño hueco porque ha tenido un breve lapsus, tras el cual ha continuado con normalidad.
A los pediatras nos resulta de gran ayuda que los padres que sospechan que al niño le pasa algo intenten grabar vídeos de este tipo de situaciones. Así se puede realizar una primera evaluación bastante precisa. No obstante, en cualquier caso es necesario realizar un EEG en el servicio de neurología infantil, es decir, un estudio de la actividad eléctrica cerebral.
Por lo general, a los niños se les receta un medicamento que hace que estas crisis desaparezcan. Y, como ya se ha mencionado, las posibilidades de una curación espontánea son muy buenas.
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