Testículos no descendidos: Vigila el óvulo
La Pascua ha terminado, es de esperar que se hayan encontrado todos los huevos... y eso nos lleva al tema de los testículos no descendidos. No suena muy espectacular, pero es un tema importante en la práctica diaria.
A menudo, los padres acuden nerviosos a la consulta porque creen que a su hijo le han desaparecido los testículos. En primer lugar, hay que saber qué es el reflejo cremastérico. Éste hace que los testículos tiren hacia arriba en respuesta a la tensión o al frío. Por tanto, el primer paso es una comprobación en casa: el niño debe estar relajado y en un ambiente cálido (¡una bañera es ideal!) y/o sentado con las piernas cruzadas, porque entonces el reflejo cremastérico se desactiva. En caso de duda sobre si ambos testículos son visibles y palpables en el escroto, es aconsejable hablar con el pediatra.
Hasta un tres por ciento de todos los niños nacen y los testículos no están donde deberían estar. Esto suele corregirse por sí solo en los primeros seis meses. Si no es así, entre el sexto y el duodécimo mes hay que asegurarse de que los testículos estén bien asentados en el escroto. Esto puede conseguirse con terapia hormonal, pero rara vez se hace. Suele recurrirse a una intervención quirúrgica (orquidopexia) en la que los testículos se suturan a la pared del escroto.
Es importante tener en cuenta que, aunque todo vaya bien al año de edad, hay algunos niños cuyos testículos no se mueven hacia arriba hasta más tarde. Por lo tanto, es esencial que también se examinen los genitales del niño en todas las revisiones.
¿Por qué es tan importante? Si los testículos no están donde deberían, puede haber dos problemas. Uno es la reducción de la fertilidad. Normalmente, no es un problema grave porque una posición normal en un lado, o un testículo sano en un lado, es suficiente para una fertilidad normal. El problema más grave es que los testículos no descendidos, si no se tratan, aumentan enormemente el riesgo de cáncer testicular. Por eso este pequeño tema es tan importante
Información adicional sobre el vídeo:
Existen diferentes formas de testículos no descendidos. Un testículo pendular permanece en el escroto la mayor parte del tiempo, pero a veces se desliza hacia el canal inguinal, por ejemplo, cuando se toca o se enfría. También vuelve a salir por sí solo, por lo que en principio no se considera patológico ni requiere tratamiento. Sin embargo, debe observarse durante varios años porque el testículo podría permanecer permanentemente en el canal inguinal a medida que el niño crece.
Un testículo inguinal puede palparse en la ingle y no puede arrastrarse hacia el escroto. En cambio, un testículo deslizante se puede bajar, pero vuelve a su sitio. Un testículo abdominal no es palpable y, como su nombre indica, se encuentra en la cavidad abdominal. También es posible que no haya testículo o que éste sea muy pequeño y no funcione.
Como siempre: observa y consulta a tu médico en caso de duda.
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