¿Por qué se lleva el bebé la mano a la boca?
Cuando un bebé se lleva la mano a la boca, los padres casi siempre tienen un reflejo: seguro que le está saliendo un diente. Si quisiera vivir de la mano a la boca (no en el sentido original, por supuesto), hace tiempo que habría realizado mi brillante idea - e inventado el llamado dentiómetro para el examen U4.
Mi plan: fabricar un aparato parecido a un contador Geiger. Y cuando los niños vengan a verme en la U4, es decir, cuando tengan tres o cuatro meses, les paso el aparato por la boca, hago un ruido raro y les digo a sus padres: "Pasarán otras seis, ocho, quizá incluso diez semanas antes de que se rompa un diente en este punto".
¿Por qué pienso eso? Porque en cada U4 me preguntan: "¿No crees que pronto saldrán dientes porque nuestro bebé se lleva mucho la mano a la boca y babea mucho?".
Lo cierto es que a la mayoría de los bebés no les sale el primer diente hasta los seis u ocho meses. Y los niños no se llevan la mano a la boca a los cuatro meses porque les vayan a salir los dientes, sino porque pueden hacerlo. En las semanas anteriores, el niño aún no es capaz de coordinar bien sus movimientos. Pero a partir de los tres meses ya lo sabe hacer:
a) Mi mano
b) Mi boca
c) Puedo meterme la mano en la boca.
Y por eso lo hacen tanto y babean en consecuencia.
Pero en la mayoría de los casos no tiene nada que ver con la dentición. Y si no me creen, entonces a lo mejor introduzco el examen del dentiómetro por 20 euros la hora y predigo el primer diente para los padres. Ya sabe: en seis, ocho o diez semanas.
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