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Consejo del doctor

Cuando el médico te asusta...

Siempre hay niños que tienen pánico a su pediatra o a una visita a la consulta. ¿Qué se puede hacer al respecto? Mucho.

En primer lugar, dejemos una cosa clara: Si a tu hijo le va bien en la vida, tiene un buen comienzo en general y sólo tiene miedos aislados (por ejemplo, a las visitas al médico), entonces puedes dejarlo así por el momento. Eso es muy importante. Por tanto, no le des tantas vueltas ni discutas con tu hijo, simplemente acéptalo. Así son las cosas, y suelen mejorar a medida que el niño crece. Sin embargo, no suele ser algo que se arregle en un santiamén.

El siguiente punto: tienes que saber cuándo es realmente necesaria una visita al médico. Y cuándo puede evitarse. Hoy en día se pueden aclarar muchas cosas por vídeo, correo electrónico, fotos o teléfono, sin tener que llevar al niño a la consulta.

Sin embargo, si la visita a la consulta del médico es realmente necesaria, por ejemplo para un reconocimiento, una vacuna, una laceración, etc., entonces hay tres aspectos muy, muy importantes:

  1. Como adulto, como madre o padre, debes tener una actitud interior clara al respecto. Y comunicárselo al niño. "Mamá y papá han decidido que hoy vamos a vacunarnos. Podemos hacerlo juntos. Confiamos en que lo harás tú" Y punto.

  2. Debes seguir reconociendo los miedos, preocupaciones y necesidades del niño. En otras palabras: dale tu opinión. "Veo que tienes mucho miedo. Veo que estás preocupado. Pero oye, lo superaremos juntos. Puedes tener miedo, puedes llorar. Pero lo superaremos juntos".

  3. Y cuando haya funcionado, es muy importante darle al niño un marco en el que puedan volver a trabajar todo el asunto, observar juntos sus emociones una vez más y darle un feedback: "Vaya, he visto lo asustado que estabas y que aun así has conseguido salir adelante" Y/o puedes dejar que tu hijo describa cómo se sintió en la situación una vez más. También puedes elogiarle por haber soportado el miedo y haber salido fortalecido de la situación. También puedes ofrecerle consuelo, y entonces todo volverá a ir bien.

Lo que no sirve de nada es intentar razonar con tu hijo cuando le entra el pánico. Incluso la persuasión suele ser infructuosa. En una situación así, los adultos -médico y padres- tenemos que actuar juntos con decisión. Y entonces, para la mayoría de los niños y padres, la intervención o procedimiento médico en la consulta es fácil de soportar.

Por cierto, estos tres puntos proceden del concepto de "comunicación no violenta" de Marshall B. Rosenberg. Si quieres saber más, puedes empezar aquí en Wikipedia.

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