"¡Una curva más y escupo!"
Maravillosas vacaciones. Si tan sólo no hubiera una cosa... porque con demasiada frecuencia: la época de vacaciones es época de viajes - es época de escupitajos en los asientos del coche. Este desagradable fenómeno se llama cinetosis o simplemente: mareo del viajero.
Mucha gente lo sabe por experiencia propia: viajar en coche, autobús, tren o barco puede revolver el estómago. Los niños, en particular, suelen marearse mucho en los viajes, algunos hasta el punto de vomitar. Los niños de entre dos y doce años suelen marearse durante los viajes, antes de esa edad es bastante raro.
No se sabe con absoluta certeza cómo se produce el mareo, pero se supone que algunas personas son simplemente especialmente sensibles a la hora de analizar la información que reciben sus ojos, su sistema vestibular y sus órganos vibratorios. Si estas impresiones sensoriales no coinciden, se producen las náuseas. Por ejemplo, el ojo informa "¡Nos estamos moviendo!", pero el órgano vestibular dice "¡Estamos quietos!". Es probable que esta contradicción provoque náuseas.
¿Qué se puede hacer? Bueno, siempre hay que llevar a bordo una bolsa para escupir. Es útil estar atento a los primeros signos: Muchos niños empiezan a bostezar o simplemente se ponen un poco graciosos cuando empieza. También es bueno que los niños propensos al mareo puedan mirar por la ventanilla delantera, es decir, sentarse en la parte central trasera del coche o en el asiento del copiloto si son lo suficientemente grandes.
Desde el punto de vista medicinal, puedes probar los glóbulos de Nux-Vomica. También se puede utilizar el zumo de Vomex, que funciona bien, pero hay que tener en cuenta que también cansa bastante.
Un consejo de un colega especializado en kinesiología: un periódico doblado varias veces entre la camiseta y la chaqueta reduce las vibraciones y, por tanto, también las náuseas. Puede sonar extraño, pero no duele y merece la pena probarlo en caso de duda.
Por último, pero no por ello menos importante: Conduce decentemente y no aceleres en las curvas como un loco. Los niños no lo toleran muy bien.
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