Reconocer y diferenciar las infecciones urinarias
El niño hace pipí con mucha frecuencia, tiene dolor o se orina de forma atípica. Son los síntomas clásicos de una infección urinaria. Si los notas en tu hijo, debes prestar especial atención a una cosa.
Porque entonces es importante hacer una distinción importante. Hay infecciones urinarias que van acompañadas de fiebre y una fuerte sensación de enfermedad. Esto se conoce médicamente como infección urinaria ascendente o pielonefritis. Pero no es de eso de lo que estamos hablando aquí.
En su lugar, nos ocuparemos de la llamada cistitis, que no suele ir acompañada de fiebre ni de una fuerte sensación de enfermedad. Los síntomas son un aumento de las ganas de orinar y dolor al orinar. También puede haber una ligera coloración rojiza de la orina. En los niños pequeños, se observa que, aunque hayan estado secos durante seis meses o un año, de repente empiezan a orinarse de nuevo. Todos estos síntomas deben ser motivo para que el pediatra examine la orina con una tira reactiva.
Es importante tener en cuenta que una infección urinaria banal, es decir, una infección de vejiga, no necesita ni debe tratarse con antibióticos demasiado rápido. En muchos casos, el organismo puede resolverla por sí mismo.
El niño debe beber mucho líquido. Es mejor que beba cosas ácidas, se recomienda zumo de arándanos, por ejemplo. Y también se le puede dar algo para aliviar el dolor.
No obstante, puede que sea conveniente un tratamiento con antibióticos, y esto debe consultarse con el médico. Por ejemplo, si el niño tiene tanto dolor al orinar que se niega a ir al baño.
El mensaje más importante para ti: si tu hijo presenta síntomas de infección urinaria, comprueba si también tiene fiebre y si parece enfermo. Si no es así, no hay por qué precipitarse. En el otro caso, si parece tratarse de una enfermedad inflamatoria pélvica, debes actuar con mayor rapidez y acudir al médico.
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